Relato de una noche Cuequera

El 31 de noviembre en la noche salí de rancho tome mi caballo y me puse en camino a la Chingana del Huaso Enrique me juntaría con mis amigos, llegue a la Quinta Normal donde me estarían esperando dos chinas con las que salíamos el Kantor y yo, estuvimos esperando, los tres un rato escuchamos al sereno gritar las 10 tranquilo y sereno, kantor no llegaba, Fueron pocas las despotricadas de las chinas y mías por el atraso de mi compadre pero solo había que tener paciencia el camino era peligroso, sin embargo el kantor era ducho, conocía todos los caminos, recovecos y los atajos para llegar a cualquier lado: sobre todo para las chinganas , casas de remolienda, gastar y otras por el estilo, después de un rato se sintieron los cascos de un caballo en la oscuridad venia el Turco Isaac , el más chico del lote, nadie podría distinguir el genio del Turko, un poco abstraído un poco risueño, gran músico. Ahi hablamos un rato sentados bajo el tronco de un árbol los cuatro, cuando sin hacer ningún ruido llegaba Kantor sin su guitarra.
La noche estaba oscura, las nubes tapaban las estrellas, y la luna era solo un punto de luz en un negro cielo que nos miraba desde arriba, el camino que serpenteaba hacia la cordillera nos llevaría a nuestro destino. Ahí estábamos los cinco, en un silencio que solo rompía el canto del tiuque y el galope de los caballos, rodeados de salsa mora, bebimos por el camino y al galope cuando divisamos la casa del Enrique, donde los músicos empezaban recién a llegar supimos que era temprano, una docena de caballos amarados afuera nos indicaban que local estaba prácticamente vacío.
Llegamos y amarramos los nuestros, alcanzamos perfectamente un mesa para los 5 en una vitrola sonaba un disco con cuecas muy lindas , que se va a servir dijo el garzón, pedimos lo mas barato que había para beber solo dos botellas de fermento de cebada que se acabo antes que empezaran los músicos a tocar. Pedimos dos mas la primera cueca sonó con fuerza y ahí empezaron a bailar los que mejor lo hacen, asi se fue casi la noche entre cuecas y mas cuecas cuando los vapores de etil empezaron a hacer efecto en nuestras mentes, vimos llegar a dos chinas hermanas que algunos problemas habían tenido en otras chinganas un par de finaos existían ya por su culpa cuidado dijo el negro que había llegado hace poco a nuestra mesa. Llegaron las hermanas ortiga, reacción fue funesta en la mesa decidimos ignóralas o tratamos de hacerlo.
La música, el vino que por las artes mágicas de las Yare ya estaba en las botellas de cebada y no en la damajuana, el sueño ya nos tenía en estado deplorable así que empecé a buscar otra mesa otra gente que había estado en otras chinganas y que era necesario conocer si queríamos entras a ese ambiente donde la cueca estaba viva así que en el mesón estaban con su pandero y sus baso allá fui a cantar algunas cuecas, a bailar otra a ver qué pasa cantamos hablamos y ya conocemos a otras personas que aman tanto la cueca como nosotros , y se que estarán en otros lados donde este la cueca , y también estaré ahí yo.
CONTINUARA….La noche estaba oscura, las nubes tapaban las estrellas, y la luna era solo un punto de luz en un negro cielo que nos miraba desde arriba, el camino que serpenteaba hacia la cordillera nos llevaría a nuestro destino. Ahí estábamos los cinco, en un silencio que solo rompía el canto del tiuque y el galope de los caballos, rodeados de salsa mora, bebimos por el camino y al galope cuando divisamos la casa del Enrique, donde los músicos empezaban recién a llegar supimos que era temprano, una docena de caballos amarados afuera nos indicaban que local estaba prácticamente vacío.
Llegamos y amarramos los nuestros, alcanzamos perfectamente un mesa para los 5 en una vitrola sonaba un disco con cuecas muy lindas , que se va a servir dijo el garzón, pedimos lo mas barato que había para beber solo dos botellas de fermento de cebada que se acabo antes que empezaran los músicos a tocar. Pedimos dos mas la primera cueca sonó con fuerza y ahí empezaron a bailar los que mejor lo hacen, asi se fue casi la noche entre cuecas y mas cuecas cuando los vapores de etil empezaron a hacer efecto en nuestras mentes, vimos llegar a dos chinas hermanas que algunos problemas habían tenido en otras chinganas un par de finaos existían ya por su culpa cuidado dijo el negro que había llegado hace poco a nuestra mesa. Llegaron las hermanas ortiga, reacción fue funesta en la mesa decidimos ignóralas o tratamos de hacerlo.
La música, el vino que por las artes mágicas de las Yare ya estaba en las botellas de cebada y no en la damajuana, el sueño ya nos tenía en estado deplorable así que empecé a buscar otra mesa otra gente que había estado en otras chinganas y que era necesario conocer si queríamos entras a ese ambiente donde la cueca estaba viva así que en el mesón estaban con su pandero y sus baso allá fui a cantar algunas cuecas, a bailar otra a ver qué pasa cantamos hablamos y ya conocemos a otras personas que aman tanto la cueca como nosotros , y se que estarán en otros lados donde este la cueca , y también estaré ahí yo.
















2 Comentarios:
kompare se paso kon nuestra historia de akel dia
simplemente eres un genio wn
puta no tengo palabras wn
simplemente bkn
kantor...
Holas pues compadre...
Acabo de leer si historia, y no me queda mas que agradecerle. Cada palabra era como si hubiese estado alla, pese a los miles de kilometros que nos separan, estaba ahi, con cada descripcion dada era como si....bueno...increible.
Muchas gracias Rody por hacerme sentir por esos lados, aunque sea solamente con mi imaginacion y por unos segundos.
Te extrano amigo, igual que a varias personas de ese singular y lejano territorio llamado Chile.
Un abrazo a la distancia
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